El ex primer ministro derechista de la República Checa, Vaclav Klaus, líder del opositor Partido Cívico Demócrata, admitió ayer su derrota en los comicios generales celebrados durante dos días en el país y concedió la victoria a los socialdemócratas, en el poder, y liderados por Vladimir Spidla.
"Esta elección fue un fracaso para el Partido Cívico Demócrata así que debo admitir la victoria de los Socialdemócratas", dijo a la prensa.
Los socialdemócratas, en el poder, se habían perfilado desde antes como los favoritos para ganar la mayoría de los votos en las elecciones generales, según sondeos a pie de urna, anunciados por la televisión.
Las encuestas daban a los socialdemócratas de Spidla el 30% de los votos, ante el 26% de los derechistas cívico demócratas de Klaus.
El nuevo gobierno, quinto desde la Revolución de Terciopelo de 1989 que puso fin a décadas de comunismo, conducirá la entrada del país a la Unión Europea y debe elegir un nuevo presidente el próximo año, cuando Vaclav Havel, la figura política más conocida del país, se vaya tras dos mandatos.