Seis exprisioneros políticos chilenos llevan 54 días en huelga de hambre en Santiago para exigir ser indemnizados por haber sido "detenidos y torturados" durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).
La comunidad de exprisioneros políticos pide una mejora de la pensión de 170.000 pesos (250 dólares) y la revocación de su incompatibilidad con otras prestaciones.
El representante de los seis huelguistas, Carlos Valero, aseguró que durante estos días el Gobierno los ha "ignorado" y manifestó su voluntad de seguir con la protesta "hasta las últimas consecuencias".
El vocero de los exprisioneros políticos de Santiago y observador internacional ante la ONU, Patricio Rivera Millapan, señaló que en toda su gestión no lograron dialogar directamente con el recientemente renunciado Ministro del Interior, Jorge Burgos, ni con la presidenta Bachelet.
"Vamos a acudir a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, especialmente porque hay un acuerdo con el Gobierno de Chile (...) que habla de reparación hacia las víctimas de prisión y tortura", señaló Rivera Millapan.