El francés Pierre Galipon, liberado por la guerrilla de las FARC junto con dos canadienses el martes, aseguró ayer que los militares colombianos "no hicieron nada" por rescatarlos, pese a que conocían dónde estuvieron retenidos durante 102 días en una selva del suroeste del país.
"Vimos a los militares pasar con su avión, no hicieron nada por nosotros, tengo que decirlo, yo no puedo decir nada bien de este lado", dijo el francés, de 46 años, copiloto de un helicóptero Bell 212 que fue obligado a hacer un aterrizaje forzoso el pasado 19 de abril en Colombia.
Galipon fue puesto en libertad por las FARC el martes en una isla del río Patía, cerca del Océano Pacífico al sudoeste del país, junto con los canadienses Gilles Pregent, piloto de 50 años, y Jay Riddel, mecánico de 30 años.
Horas después de ser liberado, el francés contó que durante una operación de mantenimiento del helicóptero, cerca de un mes después de ser retenidos, "logramos enviar a escondidas mensajes en inglés en la frecuencia de radio 126.7", que "fueron captados por dos aviones comerciales y un helicóptero militar, pero sin que eso desembocara en nada".
"La Fuerza Aérea sabía dónde estábamos, teníamos una baliza de emergencia, un localizador que daba nuestra posición, a cada avión le mandábamos señales. Sabían que estábamos acá, habíamos dado la posición del helicóptero", añadió, en declaraciones a una radioemisora colombiana.
Hasta el momento, las autoridades militares de Colombia no se habían pronunciado sobre los señalamientos que hizo Galipon. El francés, señaló que las FARC, cuando los retuvieron, les explicaron que debían ser investigados para determinar que no fueran espías.
"Estaba feliz de estar en Guatemala", señaló el jefe de Estado al admitir que le "fascinó" la claridad que tiene el Papa sobre la historia de este país centroamericano.
Juan Pablo II, según Portillo, se mostró interesado por los indígenas, que representan el 60 por ciento de los 12 millones de habitantes, y sus derechos.
También preguntó por la reforma política, por la conflictiva situación de la tenencia de la tierra, la educación y la reforma del Estado, entre otros, apuntó.
"Tenemos una gran bendición de Dios (porque) tenemos al primer santo. El Papa vino con todas las dificultades físicas y de salud a dejar un mensaje de amor", manifestó Portillo.
En un mensaje escrito que dejó al presidente guatemalteco, el Papa le agradece a él, al Gobierno y a los guatemaltecos "por las sinceras muestras de acogida".