La presión internacional sobre los gobernantes militares de Mianmar para liberar a la activista prodemocrática Aung San Suu Kyi se intensificó ayer, mientras el paradero y estado físico de la ganadora del premio Nobel de la Paz continúan siendo desconocidos.
Una visita a Mianmar de parte de un enviado especial de las Naciones Unidas se encontraba en duda, mientras políticos en la vecina Tailandia se unían a las exigencias internacionales para que fuera liberara de inmediato.
Suu Kyi se encuentra bajo lo que la junta militar en Yangon califica como custodia protectiva"" desde el viernes, cuando sus simpatizantes y sectores gobiernistas se enfrentaron en el norte de Mianmar. Los activistas dicen que murieron decenas de personas.
Los grupos de oposición en el exilio afirman que Suu Kyi sufre lesiones en la cabeza. La junta se ha negado a presentarla en público, pero ha negado que está herida.
El gobierno dice que ella se encuentra en un “lugar seguro"".
Lo hemos escuchado de muchas fuentes, que ella y (el vicepresidente de su partido) Tin Oo están heridos de gravedad"", dijo Soe Aung, del Consejo Nacional para la Unión de Birmania, coalición de grupos políticos y minoritarios que se oponen a la junta militar.