Los cubanos del exilio estadounidense recibieron ayer con una mezcla de escepticismo e incredulidad el anuncio de las autoridades de La Habana, de que ya no será necesario un permiso de salida de la isla para sus compatriotas que quieran viajar al exterior.
En las calles de los vecindarios cubanos de Miami y Union City, en Nueva Jersey, se veía tranquilidad y casi nadie hablaba del tema, como si no hubiese existido la noticia del Gobierno cubano.
“Eso es mentira. Lo dudo mucho porque Cuba se vaciaría si fuera cierto”, expresó Alejandro Jiménez, un cubano de 42 años, al ser consultado sobre las medidas anunciadas por las autoridades de La Habana.
Para su compatriota Augusto Peña, la noticia tampoco es cierta.
“Para mí todo es un juego político. No puedo creer nada del comunismo”, manifestó Peña, un masajista terapéutico de 45 años, cuando la AP le consultó sobre las medidas anunciadas por el Gobierno cubano.