En una operación de 20 horas, cirujanos del Hospital Infantil Mattel, de la Universidad de California en Los Angeles, lograron separar con éxito a las siamesas de Guatemala de un año, que estaban unidas por la parte superior de la cabeza, dijeron ayer funcionarios.
Sin embargo, menos de cuatro horas después, una de las siamesas, María Teresa Quiej-Alvarez, sufrió un hematoma subdural y fue trasladada nuevamente al quirófano.
"Hay que atenderla para asegurar que la presión no aumente bajo el cuero cabelludo. Esto no es necesariamente una complicación inesperada", dijo en conferencia de prensa el director del Centro Médico de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), Michael Karpf.
El neurocirujano Jorge Lazareff dijo que el pronóstico para ambas niñas permanecía positivo a pesar de la complicación.
La hermana de María Teresa, María de Jesús, sigue en condición crítica, pero estable, en la unidad de cuidados intensivos. A las niñas se les conoce cariñosamente como "las Maritas" o "las pequeñas Marías".
"Esta es una situación muy complicada y hasta que pasen varios días habrá amenaza para la vida de ambas niñas. Estamos con ellas minuto a minuto, de hora en hora, de día en día", dijo Karpf.
No obstante, a la complicación posterior, el éxito de la operación fue celebrado con gritos de júbilo y aplausos en el anfiteatro de operaciones.
"El momento en que las dos niñas quedaron separadas fue mágico. A todos se le puso la piel de gallina. Unos lloraban, otros reían, todos comenzaron a aplaudir y a gritar", dijo a los periodistas Houman Hemmati, de UCLA, que presenció la operación.
"Las gemelas se están recuperando muy bien", añadió. "Han sido separadas físicamente, sus cerebros están separados, sus cráneos están separados, su carne está separada".
Hemmat expresó que la operación resultó menos complicada de lo que parecía porque los cerebros de las niñas estaban separados.
No obstante, era una operación difícil y un caso muy excepcional, y tomó nueve horas a los médicos dejar los cerebros al descubierto. La operación de María Teresa y María de Jesús Quiej-Alvárez continuó después durante unas 11 horas más.
Las niñas nacieron en una zona rural de Guatemala con las cabezas unidas de tal modo que sus caras estaban orientadas en direcciones opuestas.
Las siamesas fueron trasladadas a la mesa de operaciones justo antes de las 8 de la mañana, hora local, y la operación comenzó a las dos de la tarde, después que los anestesistas les pusieron los tubos de respiración asistida y les colocaron unas vías intravenosas para medicamentos y sangre.