Un grupo de científicos anunció el descubrimiento de un método para mejorar la expectativa de vida de las personas que se sometan a un trasplante de órgano.
El procedimiento consiste en que el paciente reciba sangre o células de la médula ósea del donante.
Los investigadores aseguran que el tratamiento reduce la necesidad de usar sustancias que afecten al sistema inmunológico, llamadas inmuno-supresores, que ayudan a que el cuerpo acepte nuevos órganos trasplantados.
Sin embargo, éstos tienen un efecto secundario que provoca que los pacientes sean más vulnerables a las infecciones o a enfermedades como el colesterol, la presión alta e incluso el cáncer.
Para evitar el rechazo del órgano trasplantado, éste debe venir de un cuerpo idéntico.