El supuesto romance entre la actriz Julie Gayet y el presidente francés, François Hollande, abrió el debate sobre el futuro y el rol de la pareja oficial de este, Valérie Trierweiler, quien se mantiene en el hospital para someterse a una “cura de reposo”, tras el escándalo.
La primera persona consciente de que la situación requiere una aclaración es la propia Trierweiler, según se desprende de una conversación mantenida con el reportero de “Le Parisien” Fréderic Gerschel, el único que parece haber hablado con ella desde su hospitalización el pasado viernes.
“Es consciente de que se plantea un problema político, de que no puede seguir teniendo un Gabinete y utilizar fondos estatales”, indicó el periodista en una entrevista en la emisora “RTL”, en la que reveló que Trierweiler cree que se impone un esfuerzo de transparencia.
La figura de la primera dama en Francia no está regulada por ley, pero goza de ciertos privilegios, como un despacho en el Elíseo y personal a su servicio, que hacen de ella una figura pública, que suele acompañar al presidente en viajes al extranjero y lleva a cabo labores de cariz humanitario.
Trierweiler “parece dispuesta a perdonar (...), pero quiere saber rápidamente cuáles son las intenciones de Hollande”, señaló una persona de su entorno a “Le Parisien”, según el cual aunque la periodista no ignoraba los rumores que circulaban desde hacía meses, prefirió creer que eran falsos.