La catástrofe causada por el tsumani, del que hoy se cumplen cinco años y que sorprendió a una docena de países del Océano Índico y causó 226.400 muertos, evidenció que la prevención es hoy la única defensa de la población ante la colosal fuerza de la naturaleza.
Por eso, y porque los expertos no descartan que bajo la corteza oceánica del Índico se produzca otro potente seísmo capaz de generar un tsunami con una dimensión similar, los organismos internacionales se centran ahora en el desarrollo de la prevención y concienciación en las comunidades más expuestas, si eso ocurre.
"El problema no es el tamaño del tsunami, es la gran densidad de población es las zonas de riesgo", apuntó Kerry Sieh, director del observatorio de Singapur.
La comunidad internacional respondió a la catástrofe del 26 de diciembre de 2004, con una masiva movilización de recursos que permitió restablecer los servicios básicos y la atención a las víctimas.
Después, llegó la fase de rehabilitación de las zonas afectadas, que se desarrolló hasta el punto que, según UNICEF, la situación actual es mejor que la de antes del cataclismo.
Al igual que la Federación Internacional de la Cruz Roja, otras organizaciones internacionales consideran que la prevención es la clave para proteger la región de otro cataclismo.