Al menos 18 personas murieron ayer cerca de la ciudad de Kandahar, en el sur de Afganistán, cuando el autobús en el que viajaban pasó sobre una mina que según la Policía fue sembrada por la red Al Qaeda de Osama bin Laden.
Los testigos dijeron que la explosión abrió un cráter en la carretera y que había esparcidos por la zona restos del vehículo y sangre. La explosión ocurrió en Rambaha, unos 20 kilómetros al sur de Kandahar, antigua fortaleza del movimiento Talibán. "Este ha sido un ataque de Al Qaeda, seguro, y podría tener alguna relación con Hekmatyar", dijo Ustad Nazir Jan, jefe de Policía de Kandahar.
Las autoridades locales dijeron que 15 personas murieron inmediatamente a consecuencia de la explosión, otra falleció en camino al hospital y otras dos personas que iban en el vehículo estaban heridas. Los testigos afirmaron que restos de cadáveres quedaron esparcidos en la zona de la explosión, mezclados con pedazos de la carrocería del autobús destrozado.
Tras 23 años de guerra, se calcula que unos 10 millones de minas yacen enterradas en todo Afganistán, uno de los países más minados del mundo.