Cuatro personas murieron ayer en la explosión de un edificio situado en una fábrica de plásticos en Glasgow (Escocia), según un nuevo balance oficial que "evoluciona de minuto a minuto" anunciaron los bomberos, quienes precisaron que al menos cinco personas estarían aún bajo los escombros.
La explosión de este edificio de cuatro pisos, en el seno del complejo de la fábrica de Stockline Plastics, en el centro de la ciudad, hacia las 12H00 (11H00 GMT), también dejó 37 personas heridas, de ellas 16 en estado grave, precisó la brigada de los bomberos de Strathclyde.
Según el responsable Brian Sweeney, que comparó el lugar del drama a una zona azotada por un terremoto, las operaciones de salvamento de las personas presas entre los escombros pueden durar todavía 48 horas.
Una hora después de la deflagración, bomberos y policías rebuscaban entre los escombros mientras los vecinos ayudaban a los socorristas a atender a los heridos. Los más graves fueron trasladados en camilla.
La Policía descartó la posibilidad de que se tratara de un atentado.