Una poderosa bomba al parecer oculta en un portafolio estalló frente a un tribunal de Nueva Delhi y mató a once personas e hirió a decenas, en el ataque más mortífero en la capital de la India.
Un grupo vinculado con Al Qaeda se atribuyó el ataque frente al Alto Tribunal, aunque las autoridades dijeron que era demasiado pronto como para adjudicar responsabilidades.
El incidente se produjo durante un estado de alerta máxima en la ciudad y renovó las dudas sobre la capacidad de la nación para proteger sus instituciones más importantes pese al refuerzo de la seguridad tras una serie de explosiones en Mumbai en el 2008.
“¿Nos hemos vuelto tan vulnerables que los grupos terroristas pueden atacar casi a voluntad?”, preguntó el legislador Arun Jaitley.