Dos personas murieron y otras dos resultaron gravemente heridas, entre ellas un niño de 12 años, al explotar ayer dos artefactos explosivos en la provincia de Pontevedra, en el noroeste de España, cuya autoría y móviles son todavía un misterio para la Policía. Las explosiones se registraron en dos lugares próximos entre sí, Vigo y Redondela, y con un intervalo de tiempo de dos horas aproximadamente.
El primer atentado ocurrió a las 7:30 horas (06.30 GMT) en el barrio de O Carballal, en Vigo, cuando Oscar Ferreiro, un niño de 12 años, manipuló una bolsa colocada en el garaje de su vivienda. La explosión provocó heridas graves al niño y a su padre, Luis Ferreiro, un empleado de banca de 42 años, de las que fueron intervenidos quirúrgicamente en un hospital vigués.
La segunda explosión ocurrió sobre las 09:30 horas en la localidad de Redondela, próxima a Vigo, en la verja de entrada a la casa particular de un matrimonio. Vicente Lemos Haya, de 51 años, y Rosa Gil Blanco, de 53, fallecieron en el acto al ser alcanzados por la explosión.
Lemos era jefe de producción de la empresa conservera gallega Pescanova y Gil había trabajado en el pasado en una fábrica de cerámicas. El delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa, dijo en una conferencia de prensa que "no se descarta ninguna hipótesis y permanecen abiertas todas las líneas de investigación" para determinar el móvil de ambas explosiones.
Los artefactos, según el delegado del Gobierno, eran de fabricación casera y contenían la misma sustancia, que no se ha determinado todavía, aunque matizó que "había un fuerte olor a pólvora" en el garaje de Vigo en el que se registró la primera explosión.