El Gobierno de Irak expulsó a alrededor de 1,300 policías y militares, debido a sus actitudes sectarias en el desempeño de sus deberes en las provincias del sur del país, de mayoría chiíta.
El anuncio lo hizo el portavoz del Ministerio del Interior, general Abdel Karim Jalaf.
Precisó que 921 miembros de la Policía y del Ejercito fueron separados de sus cargos en Basora, entre ellos varios oficiales de diferentes rangos. Asimismo, 400 miembros de las fuerzas de orden y de la armadas fueron destituidos.