El Gobierno de Guatemala extraditó ayer al expresidente Alfonso Portillo a Estados Unidos, para que enfrente cargos por conspirar para lavar 70 millones de dólares de las arcas públicas del Estado, a través de una serie de cuentas bancarias estadounidenses.
El juicio se celebrará en un tribunal federal de Nueva York, que también lo acusa de malversación de 1.5 millones de dólares donados por el Gobierno de Taiwán para comprar libros para niños guatemaltecos.
El exmandatario fue trasladado desde un hospital militar, donde convalecía luego de que se sometiera a una operación en el hígado y de una enfermedad cardiaca, en un avión, de acuerdo con su abogado, Mauricio Berreondo.
Portillo abordó el avión particular, de color blanco, con matrícula N921CH. El expresidente vestía una sudadera negra.
“Responsabilizo al Gobierno de lo que pueda pasarle”, dijo Berreondo.
“Portillo está enfermo y hay varios recursos legales pendientes... y no lo pueden extraditar. La orden de sacarlo del hospital es del ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla”.
Uno de los recursos pendientes era una apelación que buscaba establecer judicialmente el actual estado de salud de Portillo.
La Embajada de Estados Unidos en Guatemala se congratuló de la extradición del exmandatario.
“El expresidente Alfonso Portillo fue extraditado a los Estados Unidos por cargos de conspiración por haber cometido lavado de dinero, gracias a los esfuerzos de las autoridades guatemaltecas elegidas democráticamente, y a los funcionarios judiciales y policiales. La extradición había sido autorizada desde 2011 por la Corte de Constitucionalidad de Guatemala”, dijo la embajada en un comunicado. “Esta decisión es una importante afirmación del Estado de derecho y el debido proceso en Guatemala. Elogiamos los esfuerzos de las autoridades guatemaltecas en el fortalecimiento del Estado de derecho y el combate al crimen organizado y la corrupción”.
El expediente de Portillo en Estados Unidos alega que el exmandatario presuntamente depositó dinero en cuentas bancarias de Miami y desde allí transfirió la plata a una cuenta de París, que estaba a nombre de su exesposa y de su hija.
El expresidente dijo que el proceso penal no es más que una represalia política elaborada por poderosos empresarios guatemaltecos y por el Gobierno de Estados Unidos, ante su negativa de plegarse a sus intereses. También dijo que la solicitud de extradición constituye una violación de sus derechos humanos.
El máximo tribunal de Guatemala, la Corte de Constitucionalidad, avaló la extradición en agosto pasado, después de que fuera firmada por el exmandatario Álvaro Colom, a pocas semanas de dejar su cargo en enero de 2012.
En 2011, un tribunal guatemalteco declaró inocente a Portillo de las acusaciones de haberse robado 15 millones de dólares del Departamento de Defensa del país, cuando gobernó Guatemala de 2000 a 2004.
Portillo fue extraditado la misma semana en que la Corte de Constitucionalidad de ese país anuló una condena de genocidio en contra de otro expresidente, el exdictador José Efraín Ríos Montt, y ordenó rehacer parte del proceso. Esta ha sido una decisión duramente cuestionada y criticada en la región e, incluso, en Estados Unidos. .