El 1 de mayo del 2010, el pánico se apoderó de los pobladores de Nueva York, cuando se informó que se había planificado un ataque con un auto bomba en Times Square.
El incidente pudo ser controlado luego de que un vendedor ambulante de camisetas vio salir humo de una caja ubicada en la parte trasera del vehículo y alertó a un policía.
El artefacto explosivo estaba compuesto por unos tanques de gas propano, pólvora y unos cables, falló al explotar y fue exitosamente desarmado por un robot sin causar muertes o daños.
El hecho se lo atribuyó el grupo de los Talibanes de Pakistán en venganza por la muerte de varios de sus líderes.