Hasta ahora dejaban Francia para unirse a la guerra santa en Irak o Siria, pero lo hacían en solitario.
Desde hace meses, la huida es en grupo: parejas con hijos y familias enteras abandonan el país para participar en actividades terroristas. Si antes el empeño de las fuerzas de seguridad era detener a los llamados lobos solitarios, ahora se enfrentan a un fenómeno más complejo: el de las fugas colectivas.
La Justicia francesa está investigando la marcha a Siria de una familia entera que vivía en Niza. En total, 11 personas, tres hermanos con sus respectivas parejas e hijos, que se habrían ido a los territorios controlados por el Estado Islámico a hacer la yihad, según los investigadores.