Esa iniciativa "nada tiene que ver con un canje, que será el resultado de acuerdos entre el Estado y la insurgencia revolucionaria", afirmaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en un comunicado divulgado por Internet.
La postura de los rebeldes fue de inmediato desestimada por el gobierno del presidente Alvaro Uribe, que el pasado viernes comenzó el traslado de presos a la cárcel de paso de Normandía, que ya acoge a unos 200 admitidos en el programa de excarcelación.
"El presidente dejó muy claro que esto no es un intercambio humanitario", afirmó a la prensa el viceministro de Justicia, Guillermo Reyes, desde ese presidio en Chiquinquirá.
En su comunicado, divulgado por la Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL, con sede en Estocolmo), las FARC consideraron que el plan de Uribe es una "farsa" que implica "otro engaño a los familiares y amigos de los prisioneros de ambas partes".
Los "prisioneros" son los 56 secuestrados por las FARC con fines de canje, entre ellos la colombo-francesa Ingrid Betancourt y tres estadounidenses, así como los más de medio millar de rebeldes presos, sobre los cuales esta guerrilla exige la negociación de un acuerdo de intercambio humanitario en una zona desmilitarizada.
Los insurgentes plantean la retirada de las tropas en Florida y Pradera, localidades a unos 50 kilómetros al este de la ciudad de Cali, como condición para negociar un convenio de intercambio humanitario, lo cual no es aceptado por gobernante colombiano.
En el acuerdo para el canje se deben definir "criterios, tiempos, nombres, garantías, veedurías y mecanismos", precisó la guerrilla más numerosa y antigua del país y agregó que la concreción de este instrumento "exige realismo político y seriedad de parte del gobierno.
Según las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el eventual consenso también "reclama el abandono del doble juego oficial que prevalece, ya que mientras se distrae con la propaganda de la liberación de los presos, las tropas oficiales continúan intentando rescates a sangre y fuego sin importarles para nada la vida y la integridad de los prisioneros".
La respuesta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no sorprendió a Yolanda Pulecio.
Por "el hecho de liberar a guerrilleros sin un diálogo previo era de esperar que la guerrilla dijera no", admitió la madre de Betancourt, quien comentó que la "pequeña esperanza" que queda está en la excarcelación de Rodrigo Granda, el más prominente rebelde preso en el país.