Agentes del FBI, la Policía Federal de Estados Unidos, llegarán hoy a Bolivia para ayudar en las investigaciones del atentado con dinamita que mató a la fiscal antidrogas Mónica von Borries, informó ayer el ministro de Gobierno (Interior), Alfonso Ferrufino.
Seis expertos en materia forense y explosivos colaborarán en las indagaciones que, como primer resultado, permiten presumir que el artefacto "fue detonado con mecha lenta y colocado debajo del vehículo (de la víctima) unos dos minutos antes de la explosión, porque hay un cráter en el lugar", según Ferrufino.
La fiscal antidrogas murió en una céntrica calle de la ciudad de Santa Cruz (900 km al este de La Paz) cuando explotó en la puerta de su domicilio el vehículo en que se disponía a ir rumbo a su oficina.
Las investigaciones preliminares permitieron capturar a tres sospechosos, entre ellos un ciudadano estadounidense y una mujer de nacionalidad peruana. El otro detenido es un boliviano, según confirmó el coronel Freddy Soruco, comandante de la Policía regional.
La Policía se ha trazado dos hipótesis, pero la principal apunta a la mafia italiana como autora del atentado. Von Borries, asignada a la Felcn entre 1995 y 2000, tuvo relevante actuación en la investigación de Marino Diodato, un ex policía italiano vinculado a la familia del ex presidente Hugo Banzer (1997-2001). Diodato, recluido desde 1999, escapó el 31 de enero de una clínica donde supuestamente era atendido de una afección cardíaca.
Diodato estuvo involucrado en oscuros negocios de escuchas telefónicas inclusive al palacio de Gobierno, en el ilegal negocio de los casinos y en el tráfico de armas.
Cuando huyó de sus captores, dejó una carta que entre otras cosas afirmaba que: "llegó la hora de volver a la lucha para morir como soldado en la batalla más justa de mi vida".
La nota, según el jefe policial de la lucha antinarcóticos, coronel Luis Caballero, contendría "mensajes subliminales".
El ministro Ferrufino consideró al respecto que "ninguna hipótesis puede ser descartada, pero por el momento no tenemos mayores elementos".
La víctima, de 39 años de edad, investigaba estos días un caso de evasión impositiva por parte de empresarios agropecuarios bolivianos y chilenos en el este tropical del país.