El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, reconoció legalmente ayer al hijo de casi dos años que concibió cuando aún era obispo, la jerarquía eclesiástica pidió perdón por sus "pecados", mientras la oposición renovó sus críticas por haber ocultado el hecho.
"Lugo ha roto su compromiso eclesial, por una parte, y su compromiso con el pueblo, por otra", afirmó el legislador José López Chávez en una de las encendidas críticas que tuvieron como blanco al jefe de Estado durante la sesión de la Cámara de Diputados.
El diputado, del Partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE), tercera fuerza política del país, dijo que la situación que envuelve al gobernante no se ajusta con "la vida sana, consagrada a Dios, que ha vendido durante su campaña política".
Por su parte, Carlos Soler, del minoritario Partido Patria Querida (PPQ), advirtió que el ex Obispo se expone a un juicio político, ya que durante su campaña rechazó varias veces la paternidad que le atribuyeron sus adversarios y lamentó que algunos oficialistas calificaran de "valiente" la actitud del mandatario.
Trámite.
El abogado del Presidente, Marcos Fariña, realizó el trámite de reconocimiento en la oficina asuncena del Registro Civil donde el menor Guillermo Armindo Carrillo había sido inscrito por su madre, Viviana Carrillo Cañete.
"Lo que se está haciendo es el reconocimiento por parte del señor Lugo de que Guillermo Armindo es su hijo. El trámite de la adición de apellido iría en un juicio", explicó a periodistas el director del Registro Civil, Oscar Víctor Benítez.
Asimismo, el abogado de Lugo anunció que el gobernante solicitará la restitución de parte de su sueldo, que asciende a unos 3,200 dólares y que en su totalidad lo había donado a obras sociales, para solventar la pensión alimentaria del niño.
Iglesia.
La Iglesia católica de Paraguay pidió ayer perdón por los "pecados" del presidente del país, Fernando Lugo, quien asumió la paternidad de un niño que concibió cuando era obispo, y exhortó a orar "para mantenernos fieles a la misión sacerdotal".
Por otro lado, dos altos miembros de la jerarquía eclesiástica de Paraguay consideraron de forma distinta el reconocimiento público del jefe de Estado, Fernando Lugo, de que tuvo un hijo cuando aún era obispo.
"Es un golpe duro para la Iglesia católica y un mal ejemplo, que traerá pérdida de confianza hacia la institución de parte de la ciudadanía", afirmó el obispo Ignacio Gogorza.
El prelado sostuvo que lo que más le duele es que Lugo haya mantenido relaciones íntimas con Viviana Carrillo cuando aún era obispo de San Pedro, la región más pobre del país.