El presidente palestino, Yasser Arafat, salió ayer triunfante de su cuartel general de Ramalá después de más de un mes de asedio israelí, mientras se esbozaba un desenlace de la crisis de la Basílica de la Natividad en Belén, con la intervención de estadounidenses y británicos.
Cansado pero sonriente, el presidente Arafat hacía el signo de la victoria ante las cámaras de televisión a su salida, aclamado por un centenar de simpatizantes unas horas después de la retirada de las tropas israelíes que sitiaban su cuartel general desde el 29 de marzo.
El levantamiento del asedio fue posible después de que israelíes y palestinos aceptaran una propuesta norteamericana que preveía el traslado de seis detenidos palestinos buscados por Israel bajo custodia de estadounidenses y británicos desde el cuartel general de Ramalá a una prisión de los territorios autónomos.
Arafat afirmó que la dirección palestina decidirá hoy la suerte de dos de esos seis hombres trasladados a la cárcel de Jericó Ahmad Saadat y Fuad Chubaki, en declaraciones a la cadena de televisión qatarí Al Jazira.
El presidente norteamericano George W. Bush dijo que había "algunos signos de progreso" en Oriente Medio. "Soy optimista, estamos haciendo adelantos" afirmó en Washington, subrayando que "todavía queda mucho por hacer". Estimó que Arafat debía mostrar su "aptitud para dirigir" su pueblo porque hasta ahora había sido "decepcionante".
El presidente Arafat visitó varios edificios dañados en la ciudad, criticando duramente al primer ministro israelí Ariel Sharon. "Es racismo, es fascismo", afirmó indignado. Pero recalcó su compromiso con el acuerdo de paz israelo-palestino de Oslo firmado en 1993 y precisó que de momento no era prioritario su viaje al extranjero.
Un grupo de 10 pacifistas extranjeros logró entrar con alimentos de diversos tipos ayer en la Basílica de la Natividad, en Belén, asediada y declarada" zona militar cerrada" por el ejército israelí, comprobó un fotógrafo en el lugar.
Los pacifistas, que penetraron en el interior de la Basílica con arroz, lentejas, azúcar, sal, coliflores y otros víveres, pertenecen al mismo grupo que logró penetrar en el asediado Cuartel General de Arafat, a pesar de la presencia de los militares israelíes, declaró uno de los miembros del grupo que permaneció en el exterior.
Los diez militantes, de ambos sexos, son cuatro norteamericanos, una irlandesa, dos suecos, una canadiense, un danés y un británico.
"Así hemos internacionalizado este forcejeo", declaró uno de ellos desde el interior del recinto.
Los diez lograron atravesar la Plaza del Pesebre donde está ubicada la Basílica e introducirse por una pequeña puerta de la iglesia, detrás de la cual están atrincherados unos 180 palestinos, de ellos unos cuarenta buscados por Israel, además de una treintena de religiosos.
Un dividido Consejo de Seguridad dijo que pedirá al secretario general de la ONU, Kofi Annan, un informe sobre el asalto israelí al campamento de refugiados palestinos de Jenín, luego que el Estado judío se negó a cooperar con una misión investigadora de la organización.
Una carta escrita por el embajador de Singapur y presidente del consejo durante mayo, Kishore Mahbubani, pide a Annan "recoger toda la información disponible de los acontecimientos más recientes" en el campamento de Cisjordania, "para elaborar un informe balanceado y lo más cercano posible a los hechos". Expertos de las 15 naciones que integran el Consejo de Seguridad de la ONU estan revisando aún la carta.