La llegada de la temporada de lluvias en Panamá ha marcado el fin de la “cosecha” de cocodrilos, uno de los productos no tradicionales de exportación más exóticos del país.
Esta peculiar actividad se cumple durante el verano, que este año se ha extendido hasta mayo, mientras las lagunas en las que se crían los reptiles están relativamente secas.
Solo dos criaderos se dedican en Panamá a esta actividad, rigurosamente supervisada por las autoridades responsables de la conservación del medio ambiente.
El Convenio colombo-japonés Exóticos, que dedica siete hectáreas a la cría de cocodrilos a unos 30 kilómetros al oeste de la capital, concluyó este fin de semana la cosecha con la recolección de unos 25.000 animales de entre dos y medio y tres años, y de 0,90 a 1,20 metros de longitud.