La intervención del Ejército en la Fiscalía Antidrogas de México (FEADS) pone fin a este organismo en medio del escándalo y a casi seis años de su creación.
Las oficinas de la Fiscalía en 11 de los 32 Estados del país fueron ocupadas por personal del Ejército por sospechas de que algunos de sus funcionarios tienen vínculos con el narcotráfico.
El fiscal general, Rafael Macedo, señaló ayer que la desaparición de la FEADS, dependiente de la Procuraduría General de la República (PGR), está contemplada en la reestructuración general de la institución que impulsa su nueva Ley Orgánica, pero confesó que la unidad venía dando “problemas serios” desde hace tiempo.
“Estas áreas eran prácticamente cotos de poder del cual se servían funcionarios públicos vinculados con organizaciones criminales para obtener un lucro ilícito”, afirmó Macedo en declaraciones al programa Monitor de la emisora Radio Red.
Su desaparición, destacó, permitirá “transparentar el trabajo de la institución y ejercer mayor control en el área”.