Otrora acérrimos enemigos, Francia y Alemania festejaron ayer 40 años de reconciliación al anunciar una serie de medidas para acercarse más y colocarse en el centro de una Europa en expansión.
Para celebrar un tratado de amistad de 1963, el Canciller alemán Gerhard Schroeder y el presidente francés Jacques Chirac prometieron cooperar más en asuntos que incluyen el combate a la delincuencia, la inmigración y la política exterior.
“La guerra (con Irak) no es inevitable’’, dijo Chirac ante una histórica sesión conjunta de los parlamentos alemán y francés. El único marco para una solución legítima son las Naciones Unidas.
Previamente, el canciller alemán Schroeder dijo que los dos países están de perfecto “acuerdo en armonizar más estrechamente nuestras posiciones en favor de una solución pacífica para la crisis iraquí’’.