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Francisco declara santos a Juan XXIII y a Juan Pablo II

Dos papas del siglo XX que cambiaron el curso de la Iglesia católica, Juan Pablo II y Juan XXIII, fueron canonizados por el papa Francisco en una ceremonia que fue un ejercicio de equilibrio para reunir las alas conservadora y progresista de la Iglesia.


  • 17 pantallas gigantes se colocaron en varias plazas de Roma para que los fieles observaran la ceremonia.
Polonia reza a su santo que la llevó a conquistar la democracia
  • Polonia fue ayer el escenario de la otra canonización de Juan Pablo II, aunque para la mayoría de polacos el que fuera papa hasta 2005 ya era un auténtico santo, que apoyó al país en los años más duros del comunismo y guio al sindicato Solidaridad hasta la conquista de la democracia.
  • Desde ahora el santoral polaco ya cuenta con el patrón de los polacos libres, el mismo que en 1979 iluminó a sus compatriotas.
El Salvador pide a santos interceder por la santificación de Romero
  • La Iglesia católica de El Salvador pidió a los nuevos santos Juan XXIII y Juan Pablo II interceder para la pronta canonización del asesinado arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero.
  • Estamos esperando otro acontecimiento maravilloso que tiene que ver con nuestro pastor monseñor Romero, quien desde 1994 inició su proceso de beatificación en el Vaticano y que tras un periodo de estancamiento fue reactivado en 2013 por el papa Francisco, dijo durante la homilía el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez.
  • La expectativa es que antes del 2017 esté también él (Romero) en los altares como hoy (ayer) fueron colocados ya en forma definitiva Juan XXIII y Juan Pablo II. Que nos ayuden ellos para que esta gracia (canonización de Romero) la vayamos mereciendo, además de irla implorando al Señor (Jesús), agregó.
  • La petición la realizó en la misa que celebró en la Catedral Metropolitana de San Salvador, en la que agradeció a Dios por la canonización de los nuevos santos, ya que nunca antes se había canonizado a dos papas en la misma ceremonia, destacó.
  • Recordó que el actual arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, junto a tres obispos más, participaron en la canonización de los dos papas y que el 9 de mayo próximo, y no el 8 de mayo como adelantó el domingo pasado Escobar Alas, se reunirán con el papa Francisco.
  • Durante la reunión entregarán al sumo pontífice una carta firmada por todos los obispos (salvadoreños) hablando de Romero, agradeciéndole su apoyo a esa causa (de santificación) y prometiendo a él toda nuestra colaboración, agregó.
  • Rosa Chávez indicó que están muy contentos y esperanzados a que antes de 2017 sea santificado Romero, fecha en la que cumpliría 100 años de vida.
El Vaticano y Roma recuperan la tranquilidad
  • La ciudad de Roma y el Vaticano recuperaron la tranquilidad rápidamente tras los actos de canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, que reunieron en la capital italiana hasta a 800,000 personas.
  • A primera hora de la noche en el centro histórico de la capital italiana, apenas se dejaban ver algunos grupos de peregrinos de los numerosos que durante la última semana lo habían abarrotado y en especial sus plazas.
  • Lo mismo ocurría con la Plaza de San Pedro, aunque en el caso del escenario principal de las canonizaciones, concelebradas por el papa Francisco y el papa emérito Benedicto XVI, por la tarde seguían los trabajos para devolver la normalidad al inmenso espacio que da acceso a la basílica vaticana.
  • Algunas iglesias del centro de la ciudad permanecían abiertas a última hora de la tarde.

Dos papas del siglo XX que cambiaron el curso de la Iglesia católica, Juan Pablo II y Juan XXIII, fueron canonizados por el papa Francisco en una ceremonia que fue un ejercicio de equilibrio para reunir las alas conservadora y progresista de la Iglesia.

En un aparente mensaje de unidad, Francisco invitó al papa emérito Benedicto XVI a sumársele en el altar en la Plaza de San Pedro, la primera vez que un papa en funciones y uno retirado celebran misa juntos en público en los 2,000 años de historia de la Iglesia.

 

Aproximadamente 800,000 personas, muchas de ellas de Polonia -la tierra natal de Juan Pablo II- llenaron la Plaza de Pedro, las calles colindantes y los puentes sobre el río Tíber; una enorme concurrencia, pero apenas la mitad de la muchedumbre que acudió en el 2011 a la beatificación de Juan Pablo II.

Juan XXIII fue papa desde 1958 hasta 1963 y es un héroe para los católicos liberales por haber convocado al Concilio Vaticano II. Esas reuniones llevaron a la Iglesia a la modernidad, permitiendo la celebración de misa en los idiomas locales en lugar del latín y alentando un mayor diálogo con personas de todas las fes, particularmente los judíos.

 

Durante su papado de un cuarto de siglo, cargado de viajes, Juan Pablo II ayudó a la caída del comunismo y dio vigor a una nueva generación de católicos, al tiempo que su defensa de los valores tradicionales de la iglesia sobre el aborto, el matrimonio y otros temas candentes animó a los conservadores luego de la turbulenta década de 1960.

Benedicto XVI fue uno de los colaboradores más cercanos de Juan Pablo II y posteriormente tuvo un papado de ocho años profundamente centrado en las tradiciones. Su sucesor, Francisco, parece mucho más inspirado por el estilo simple, pastoral, del “buen papa” Juan XXIII.

 

Francisco estableció el punto en su homilía al elogiar a ambos hombres por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las reuniones innovadoras que modernizaron a la institución de 2,000 años de antigüedad. Juan XXIII convocó al Concilio, mientras Juan Pablo II se encargó de asegurar la interpretación y puesta en marcha de su vertiente más conservadora.

“Juan XXIII y Juan Pablo II cooperaron con el espíritu santo al renovar y actualizar a la Iglesia, y mantenerla cercana con sus figuras prístinas, esas figuras que las imágenes nos han dado a través de los siglos”, dijo.

 

Elogió a Juan XXIII diciendo que permitió que Dios lo llevara a convocar el Concilio.

“Ambos fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX”, dijo Francisco. “Vivieron los trágicos acontecimientos del siglo, pero no se vieron abrumados por ellos”, agregó.

Fue Benedicto XVI quien colocó a Juan Pablo II en la vía rápida para ser declarado santo pocas semanas después de su muerte en 2005, respondiendo a las consignas de “santo súbito” (santo ya'') coreadas en italiano que surgieron durante su funeral. Su canonización fue la más expedita de las épocas modernas.

Después Francisco modificó las reglas de canonización del Vaticano al decidir que no era necesaria la evidencia de un segundo milagro, como establecen las normas para declarar santo a alguien.

Francisco respiró hondamente e hizo una pausa antes de recitar la fórmula para declararlos santos, como si estuviera conmovido por la historia de la que estaba por formar parte.

Santificación

Tras deliberar, consultar y rezar por la ayuda divina, “declaramos benditos y definimos que Juan XXIII y Juan Pablo II sean santos y los incluimos entre los santos, decretando que sean venerados de esa manera por toda la Iglesia”, afirmó.

La multitud que se extendía desde la plaza de San Pedro hasta el río Tíber rompió en aplausos.

“Este es un momento histórico”, dijo el padre Víctor Pérez, quien llevó a un grupo de la escuela preparatoria Juan Pablo II, de Houston, Texas, y esperó casi 12 horas para acercarse a la plaza de San Pedro.

“Juan Pablo tuvo un gran impacto en la Iglesia, terminó el trabajo del Concilio Vaticano. Hoy se rinden honores a lo que Dios ha hecho durante los últimos 50 años en la Iglesia”, comentó.

Aunque en lugares como en la Polonia natal de Juan Pablo II las campanas tañeron en señal de celebración, en las primeras horas de la mañana la atmósfera en la plaza era pacífica y callada, tal vez provocada por el cielo gris y el cansancio de quienes no durmieron, diferente del ambiente festivo y de mayo de 2011, cuando Juan Pablo II fue beatificado y en el que grupos de personas bailaron y cantaron durante horas antes de la misa.

El Vaticano calculó que unas 800,000 personas vieron la misa en Roma, unas 500,000 en la plaza de San Pedro y en las calles cercanas y el resto a través de pantallas de televisión que se colocaron en sitios públicos y calles del centro de la ciudad.

Cuatro papas en una ceremonia es un suceso fantástico de ver y de estar presentes, porque es historia escrita frente a nuestros ojos”, dijo maravillado el polaco Dawid Halfar.

“Es maravilloso ser parte de esto y vivir todo esto”, agregó.

 


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América