Los primeros pasos del papa Francisco en Roma han sorprendido casi tanto como su elección.
Francisco inició su pontificado con gestos atípicos: paró en su hotel de Roma y pagó la factura de su propio bolsillo y luego en su primera misa llamó a todos los fieles a la reconstrucción de la Iglesia, a través de mensajes cortos, gráficos y sencillos.
El primer pontífice latinoamericano y jesuita de la historia, el ya excardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, empezó la jornada con una escala en la basílica romana de Santa María la Mayor para rezar ante la imagen de la Virgen.
El papa rezó unos 10 minutos y después visitó el altar mayor donde se custodia la reliquia de la “sagrada cuna”, en la que, según la tradición, fue colocado Jesús cuando nació.
Saludó a los sacerdotes y personal del templo, así como a numerosos fieles, entre ellos una mujer embarazada de cinco meses, a la que bendijo.
No usó el papamóvil y se desplazó en un auto privado del Vaticano sin hacer demasiado ruido.
Poco después se acercó a la residencia que lo alojó durante los días previos al cónclave y pagó la cuenta.
“Saludó a todo el personal, uno por uno”, dijo el reverendo Pawel Rytel-Andrianek, quien vive en el mismo hotel y da clases en la cercana Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
Más tarde, el papa ofició su primera misa como pontífice ante los 114 cardenales que le confiaron la silla de Pedro en un momento especialmente complejo para la Iglesia católica.
Francisco improvisó la homilía en italiano, lo que marcó una enorme diferencia con el texto de tres folios en latín que leyó Benedicto XVI hace ocho años en esa misma misa.
Fue breve y utilizó ejemplos gráficos para hacer llegar a los cardenales el mensaje de que la Iglesia debe reconstruirse sobre una sólida fe en Cristo.
“Cuando no se construye sobre la piedra, ocurre lo que a los niños en la playa cuando hacen castillos de arena: todo se viene abajo, sin consistencia”, dijo.
“Edificar es construir la Iglesia. La Iglesia se construye con piedras, con piedras consistentes, piedras vivas”, añadió.
La Santa Sede informó que Francisco habló por teléfono con su predecesor y papa emérito Benedicto XVI, pero aclaró que no lo visitaría aún -como habían dicho algunos cardenales- y probablemente tampoco hoy. El Vaticano precisó que el inédito encuentro entre dos papas vivos tendrá lugar en los próximos días.
Otros detalles
Sin querer faltar al juramento de respetar el secreto del cónclave, algunos cardenales recordaron las lágrimas de emoción cuando Bergoglio alcanzó los 77 votos necesarios.
El argentino se dirigió a los cardenales con unas palabras que se han utilizado en otras ocasiones.
“Que Dios os perdone lo que habéis hecho”, afirmó Bergoglio, relató el reverendo Federico Lombardi, portavoz del Vaticano.
El propio reverendo Rytel-Andrianik reveló que antes del cónclave un sacerdote preguntó a Bergoglio en el ascensor cuándo planeaba regresar a Argentina.
“Me acuerdo que Francisco le respondió que probablemente esperaría a la misa de entronización”, recordó. “Y ahora es él quien va a ser entronizado como pontífice”, agregó en referencia a la misa que lo coronará como sucesor de Pedro el próximo 19 de marzo.
Francisco no es el primer papa de habla hispana. En el pasado hubo españoles como Alejandro VI en el siglo XV. Pero la elección del argentino marcó un importante hito para América Latina, que reúne a la mayor población católica del planeta: 501 millones de personas, el 42% del total de 1,200 millones de fieles, según estadísticas de la Santa Sede. suponen un reto para el nuevo papa.
