El papa Francisco repetirá el peregrinaje a Tierra Santa que realizó hace 50 años por primera vez un papa, Pablo VI, y que han emulado todos sus sucesores, a excepción de Juan Pablo I, debido a su breve pontificado.
Todos estos obispos de Roma visitaron Jordania, Israel y lo que por entonces se llamaba Territorios Autónomos de Palestina, si bien Francisco será el primero de ellos que ponga un pie en un área oficialmente denominada Estado de Palestina, después de su aceptación en la Asamblea General de la ONU en 2012.
El espacio geográfico conocido como Tierra Santa recibió la primera visita de un papa el 4 de enero de 1964.
Giovanni Montini, el papa Pablo VI, anunció al finalizar el Concilio Vaticano II que visitaría Tierra Santa y dio además inicio a los viajes internacionales de los pontífices en la era moderna.
El papa Juan XXIII había visitado este territorio a la edad de 25 años, cuando ejercía de secretario personal del obispo de Bérgamo.
Pablo VI comenzó su peregrinaje llegando a Amán (Jordania), desde donde se trasladó a la capital israelí de Jerusalén para permanecer dos días.
Fue precisamente allí donde tuvo lugar un hecho histórico: un papa abrazando al patriarca de Constantinopla, Atenágoras I, un gesto de paz después de siglos de divisiones entre las confesiones cristianas.
Por la puerta de Damasco accedió el pontífice a la Ciudad Vieja, en el este, por entonces parte de Jordania que pasaría a manos de Israel en 1967, tras la Guerra de los Seis Días.
Allí, entre otros actos y ceremonias, visitó el Santo Sepulcro, donde tuvo lugar el abrazo, y entró en la Basílica de la Anunciación de Nazaret, la ciudad donde según los Evangelios transcurrió la vida de Jesús.
Juan Pablo II, conocido como el papa viajero, visitó Tierra Santa en el último periodo de su pontificado, a la edad de 80 años, entre los días 20 y 26 de marzo del año 2000.
El viaje de su sucesor, Benedicto XVI, fue el más largo de los realizados por estos papas y fue entre el 8 y el 15 de mayo de 2009.