Josef Fritzl se enfrentó ayer por primera vez al testimonio acusatorio de su hija Elisabeth, que relató en un video los 24 años de encierro y violaciones en un sótano, a los que la sometió su padre en la localidad austríaca de Amstetten hasta abril de 2008.
Un testimonio que en apenas 11 horas ha concentrado sus 8.461 días de cautiverio, las violaciones, los siete hijos que dio a luz en el sótano y su vida en un habitáculo de apenas 60 metros cuadrados, sin ventilación ni luz natural.