ATACANTES SUICIDAS hicieron estallar ayer una serie de coches bomba en Bagdad y en el norte del país, matando a 14 personas y lesionando a por lo menos 59 en los atentados de magnitud más recientes contra las fuerzas de seguridad iraquíes y sus aliados estadounidenses.
En tanto, dos soldados estadounidenses murieron en ataques con bombas colocadas a las márgenes de carreteras.
Dos coches bomba explotaron en la mañana de ayer cerca de un puesto de control que lleva hacia la fuertemente custodiada Zona Verde, donde se encuentran las oficinas del gobierno interino de Irak y varias misiones diplomáticas, entre ellas la de Estados Unidos.
Tras la explosión, que sacudió ventanas ubicadas a cientos de metros de distancia, se oyeron disparos de armas automáticas.
Seis policías y otra persona murieron en la explosión, y 59 personas resultaron heridas, dijeron funcionarios hospitalarios.
En Mosul, un atacante suicida detonó su vehículo cargado con explosivos junto a un autobús que transportaba a combatientes curdos hacia la ciudad.
Siete milicianos de la Unión Patriótica de Kurdistán fallecieron, de acuedo con Saadi Ahmed, funcionario del grupo.