El gobierno de Zimbabue advirtió ayer de que adoptará "fuertes medidas" contra cientos de hacendados blancos que permanecen en sus tierras en abierto desafío a una orden gubernamental según la cual deben retirarse de ellas para que sean repartidas entre zimbabuenses negros.
Los terratenientes de origen europeo de este país del cono sur africano tenían hasta la medianoche del jueves para salir de sus propiedades, según las ordenanzas dictadas por el Gobierno en el marco de una reforma agraria que la Unión de Granjeros Comerciales (UGC) ha calificado de "caótica".
Unos 400 granjeros blancos que representan cerca del nueve por ciento del total han acatado la orden y se han marchado a las ciudades, informó un portavoz gubernamental, que tildó a los que permanecen en sus tierras de "hato de arrogantes racistas".
"La desobediencia de los hacendados a las órdenes impartidas por el Gobierno demuestra que son un hato de arrogantes racistas que quieren hacer descarrilar el programa de redistribución de tierras", declaró al periódico estatal "Herald" el ministro zimbabuense de Gobiernos Locales, Ignatius Chombo.
"Apropiadas y fuertes medidas serán adoptadas contra quienes quebranten la ley", añadió Chombo, quien no especificó el alcance de la acción que las autoridades tomarán contra los "granjeros rebeldes".
Joseph Msika, uno de los dos vicepresidentes de Zimbabue, dijo a la televisión estatal que aquellos que permanezcan en sus granjas pese a la orden de salir de ellas "se arrepentirán para el resto de sus vidas".
"Quienes no se avengan a cumplir lo ordenado, no podrán acusar a nadie más que a ellos mismos si quedan al margen de la ley. La justicia seguirá su curso", advirtió Msika, que encabeza también la comisión encargada de la reforma agraria.
El incumplimiento de la orden de desalojo de sus haciendas podría acarrear para los transgresores fuertes multas y hasta dos años de cárcel, pero aun así el 80 por ciento de los hacendados han optado por permanecer en sus tierras, según la UGC, que representa los intereses de la mayoría de los 4,500 agricultores y ganaderos blancos zimbabuenses.
Aproximadamente 3,000 de ellos han recibido órdenes de marcharse de sus tierras y la medida es "irreversible", advirtió a su vez el otro vicepresidente de Zimbabue, Simon Muzenda.
La reforma agraria fue lanzada por el gobierno del presidente, Robert Mugabe en febrero de 2000.