El ex presidente de Perú, Alberto Fujimori puede ser condenado a 30 años de prisión por los delitos de secuestro y rebelión cometidos durante el golpe de Estado que dio inicio, hace 10 años, a su régimen autoritario finalizado el año 2000 en medio de un escándalo por corrupción.
Una subcomisión del Parlamento peruano creada para investigar los sucesos del llamado "autogolpe" del 5 de abril de 1992, que permitió a Fujimori tomar el control absoluto del Estado, presentará a fines de este mes una acusación en ese sentido contra el ex presidente.
Los peruanos recordaron ayer el décimo aniversario del golpe de Estado que permitió al ex presidente iniciar un régimen autoritario que se derrumbó en 2000. Personas se apersonaron a la embajada de Japón para pedir su extradición.
La corona de la reina madre, depositada encima de su féretro durante el cortejo fúnebre, está adornada con uno de los diamantes más célebres del mundo, el Koh-i-Noor, que tiene la reputación de aportar la desgracia a los hombres que lo poseen.
Fabricada especialmente para que la reina la llevara el día de la coronación de su esposo, el rey Jorge VI, en 1937, la corona, que pesa medio kilo, está ornada por 2,800 diamantes, el mayor de los cuales es el legendario Koh-i-Noor, de 105 quilates
Los orígenes de la gema son confusos, pero remontaría al siglo XIV. La leyenda dice que quien lo posee gobierna el mundo. Pero su nombre está asociado asimismo a una historia terriblemente cruenta de enfrentamientos fatricidas, que le dejó la reputación de aportar la desgracia a sus propietarios. Pakistán, Irán e India, reivindican la propiedad de esa joya, como lo hicieron también, hace dos años, los talibán de Afganistán.
Cuando el Koh-i-Noor llegó a manos de la reina Victoria, tenía 186 carates, pero después fue retallado porque el público, que pudo contemplarlo durante una gran exposición en 1851, fue decepcionado por su falta de brillo. La gema ocupa el centro de la cruz de Malta en que termina la corona de la reina madre.