Decenas de cuerpos de obreros textiles bengalíes, cuyos restos estaban demasiado mutilados o descompuestos para ser identificados, fueron enterrados ayer en un funeral masivo, una semana después de que el edificio de ocho pisos en que trabajaban se desplomó, lo que provocó la muerte de unas 410 personas e hirió a miles más.
Cientos de personas asistieron al funeral tradicional musulmán y muchas más miraban desde las azoteas de los edificios cercanos cómo los cuerpos fueron llevados al cementerio en la parte trasera de camiones de carga.