EL FUTURO presidente de México carecerá de mayoría parlamentaria por lo que deberá aliarse con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para asegurar la gobernabilidad y aprobar cruciales reformas estructurales, a juicio de varios analistas.
Cualquiera que gane los cerrados comicios presidenciales entre el izquierdista Andrés López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y el conservador oficialista Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), que se atribuyen el triunfo a falta de la confirmación de la autoridad electoral, gobernará con un Congreso Federal dividido casi en tres partes iguales.
El Instituto Federal Electoral (IFE) informó que el oficialista PAN obtenía el 33% de los votos para el Senado y el 33.7% en la Cámara de Diputados, cuando se había escrutado el 96% de los colegios electorales en los comicios del domingo.
La coalición izquierdista formada por el PRD y los partidos del Trabajo y Convergencia, que postuló a López Obrador como candidato presidencial, obtenía el 29.83% de los sufragios para la Cámara Alta y el 29.07% para la de Diputados, según el IFE.
El PRI consiguió el 27.34% de los votos para el Senado y el 27.5% para la Cámara Baja, cifras que están en sintonía con el tercer lugar que ese partido obtuvo en las presidenciales y confirman su declive parlamentario.
El PRI, partido que emergió de la Revolución Mexicana (1910-1917), gobernó de manera hegemónica entre 1929 y 2000, cuando el entonces candidato del PAN y actual presidente, Vicente Fox, obtuvo un histórico triunfo electoral.
Ante la composición del futuro Legislativo, en el que ningún partido o coalición tendrá mayoría, el próximo presidente deberá buscar una alianza parlamentaria con el PRI para poder gobernar y "evitar que le pase lo que le ocurrió a Fox", dijeron los analistas políticos José Antonio Crespo y José Reveles.
Crespo, profesor del Centro de Investigaciones y Docencia Económicas (CIDE), dijo que el PRI, perdedor en las elecciones y que aún no se repone de una grave crisis interna, se puede convertir, curiosamente, en el "fiel de la balanza para asegurarle la gobernabilidad al próximo presidente".
El jefe de la delegación, el eurodiputado español José Ignacio Salafranca, del conservador Partido Popular (PP), eludió pronunciarse sobre la división política del país.
Salafranca destacó la "madurez cívica" de los ciudadanos mexicanos y descartó la posibilidad de cualquier episodio violento ante el desenlace electoral.
Futuro presidente obligado a una alianza
Unos 25, 000 observadores supervisaron las elecciones e informaron de escasos problemas.