Los organizadores de la llamada Cumbre para un mundo mejor, celebrada paralelamente a la reunión del G8 de Evian (este de Francia), denunciaron ayer que el G8 no sirvió para nada, después de ver el comunicado final de la cumbre que reunió a los países más ricos del planeta. "Un G8 para nada", "un océano de casi nada": los ocho organizadores antimundialistas de la Cumbre para un mundo mejor no encontraban las palabras para expresar su decepción.
Enumerando uno por uno los puntos del comunicado final del G8, sobre los cuales la cumbre alternativa había enviado varias proposiciones oficiales a los participantes de la reunión de Evian, los altermundialistas no ocultaban su decepción.
"No han tenido en cuenta el SIDA", no hay "nada de nada" sobre la deuda de los países pobres, ni sobre la situación de Irak", denunciaron, mientras subrayaban la "huida hacia adelante" en la liberalización del comercio mundial. "Limpien primero la porquería que tienen ante sus puertas", decían los altermundialistas a los ocho países más poderosos del mundo.
Estas organizaciones, entre ellas Attac (eliminación de la deuda externa) o Greenpeace, estaban extrañadas de que el G8 "reconozca la profunda crisis del sistema" pero reitere al mismo tiempo la necesidad de acelerar la liberalización del comercio mundial", "negándose a reconocer que las políticas defendidas son de hecho las causas mismas de este desorden mundial".
La cumbre del G8, que concluyó ayer defraudó las expectativas de América Latina al ignorar en su comunicado final el Fondo Mundial contra el Hambre presentado por el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y el espinoso problema de los subsidios agrícolas de los países industrializados.
Lula y su homólogo mexicano, Vicente Fox, viajaron a Evian con el compromiso de plantear las exigencias de América Latina a los jefes de Estado y de gobierno de los ocho países más poderosos del mundo, que abrieron por primera vez su puerta a países emergentes a iniciativa del anfitrión, Jacques Chirac.
El presidente brasileño aprovechó la oportunidad para presentar su idea de crear un fondo mundial con el objetivo de luchar contra el problema "intolerable" del hambre en los países pobres. Dos días después, el G8 concluyó su cumbre con una declaración que no menciona la propuesta del presidente brasileño.
En las cinco páginas del documento, dedicadas principalmente a la economía mundial y la lucha antiterrorista, los jefes de Estado y de Gobierno se limitaron a dedicar cuatro líneas al problema del hambre, pese a reconocer que "los riesgos de hambruna amenazan a millones de personas".
Fox y Lula también se habían comprometido en la reciente cumbre del Grupo de Rio celebrada en Cusco (Perú) a hacer oír en Evian la voz de América Latina denunciando los subsidios agrícolas de los países ricos y pidiendo la apertura de sus mercados.
Ambos cumplieron: Fox propuso una llamada "alianza para la prosperidad internacional" en la que estipuló que los países ricos tenían que garantizar la apertura de sus mercados a los países en vías de desarrollo, mientras Lula pidió un acceso a aquellos "sin discriminaciones".
En su declaración final, el G8 evitó referirse el tema y se limitó a anunciar su compromiso de avanzar en las negociaciones de liberalización comercial de la OMC en la cita ministerial de septiembre próximo en Cancún (México) para poder concluirlas a finales de 2004, como estaba previsto.