En una votación histórica efectuada bajo intensas presiones de Estados Unidos, el gobierno israelí de línea dura aprobó ayer a regañadientes un plan de paz que reconoce formalmente el derecho de los palestinos a un Estado, pero se reservó una escapatoria ante algunas disposiciones que objeta.
“La decisión fue tan difícil como vadear el Mar Rojo’’, comentó el canciller Silvan Shalom sobre la votación de 12-7 en el gabinete, con cuatro abstenciones.
La aceptación israelí se vio disminuida por condicionamientos; la votación se hizo sobre los pasos definidos en el plan y no sobre el documento entero.
Una de las principales condiciones es el rechazo al derecho al retorno de los refugiados palestinos.
Sharon debe reunirse con el primer ministro palestino Mahmoud Abbas mañana -su segunda cumbre en 10 días- para convenir los próximos pasos.
En tanto, el presidente estadounidense, George W. Bush, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y su homólogo palestino, Mahmud Abbas, se reunirán en la ciudad de Aqaba, en Jordania, en las próximas tres semanas, informó ayer la radio israelí.
Hasta el momento se esperaba que la cumbre se celebraría el próximo 4 de junio en el balneario egipcio de Sharm el-Sheij a pesar de que Israel prefería que tuviera lugar en Taba, Egipto.