Galicia celebra este domingo elecciones autonómicas para elegir un nuevo Parlamento regional y al presidente de la comunidad para los próximos cuatro años, en unos comicios que se presentan disputados entre el gobernante Partido Socialista y el conservador Partido Popular (PP).
Situada en el extremo noroeste de España, Galicia está dividida en cuatro provincias (La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra), su capital es Santiago de Compostela y tiene dos idiomas oficiales, el castellano y el gallego.
Un total de 2.646.872 electores podrán votar el 1 de marzo, de los que 335.357 residen en el extranjero, lo que supone un 12,7 por ciento del censo, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
En estas elecciones habrá 29.878 electores más que en los últimos comicios autonómicos, celebrados en junio de 2005. En los 315 municipios gallegos se abrirán el domingo 4.140 mesas electorales en 2.565 locales.
Los principales países en los que viven esas 335.357 personas de Galicia registradas en el Censo de Electores Residentes Ausentes (CERA) son Argentina (121.207) Venezuela (33.936), Brasil (30.635), Suiza (29.117), Uruguay (28.537), Francia (15.898), Alemania (13.064), Cuba (12.171), Estados Unidos (9.780) y México (7.963).
Al igual que ya ocurriera hace cuatro años, las elecciones se presentan disputadas entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) -que actualmente gobierna la comunidad en coalición con el Bloque Nacionalista Gallego (BNG)- y el conservador PP.
Estos tres partidos, que conforman el actual Parlamento de Galicia, y otras fuerzas políticas se disputarán el domingo los 75 escaños de la cámara gallega.
Una vez más, el escrutinio de los votos de los emigrantes podrá ser determinante para decidir quién presidirá la Xunta de Galicia (gobierno regional) durante los próximos cuatro años.
De hecho, en las anteriores elecciones regionales de 2005 el Partido Popular se quedó a un escaño de conseguir la mayoría absoluta (establecida en 38 escaños), por lo que socialistas y nacionalistas gallegos firmaron un pacto para gobernar en coalición.
En la provincia de Pontevedra, donde PP y PSOE se jugaban un escaño que podía cambiar el resultado final, el voto de los emigrantes certificó la pérdida de la mayoría absoluta conservadora, que había gobernado durante las cuatro legislaturas anteriores.
Emilio Pérez Touriño es el actual candidato socialista y aspira a revalidar su Presidencia de la Xunta, en virtud a un acuerdo con el nacionalista Anxo Quintana.
El PP, cuyo candidato es Alberto Núñez Feijóo, necesita conseguir mayoría absoluta para poder gobernar, ya que de lo contrario es seguro que socialistas y nacionalistas volverán a reeditar su pacto.
Esta región del noroeste de España ha sido uno de los feudos históricos del PP y es la tierra natal de Manuel Fraga, fundador del partido y uno de los políticos más veteranos del país.
También es la tierra natal del actual presidente del PP y líder de la oposición, Mariano Rajoy, que se juega mucho en estos comicios ya que, en caso de perderlos, es probable que vea de nuevo sometido a escrutinio su liderazgo en el partido.
La campaña se desarrolló en un clima de tensión política, ya que el PP se ha visto salpicado por una presunta trama de corrupción que afecta a algunos de sus cargos públicos y por una supuesta red de espionaje que vigilaba a miembros del Gobierno regional de Madrid y de la Alcaldía, ambos dirigidos por este partido.
Además, a apenas una semana del inicio de la campaña electoral, Núñez Feijoó tuvo que apartar al cabeza de lista de la provincia de Orense, Luis Carrera, por supuestas irregularidades fiscales.
Pero el PP no ha sido el único afectado en esta campaña, ya que también el socialista Pérez Touriño tuvo que hacer frente a acusaciones de "despilfarro" de dinero público y de gastos suntuosos en mobiliario y reformas en la sede oficial de la Xunta.