Un australiano, que recibió su séptima condena por conducir bajo los efectos del alcohol, confesó que llegó a gastar unos mil dólares a la semana en cerveza, el equivalente a un consumo de más de 2,500 botellines al mes.
Michael Leary, un obrero de la construcción padre de cuatro hijos, comenzó a beber de manera compulsiva cuando rompió con su pareja hace cinco años, informó el diario local "The Northern Territory News".
Un tribunal de esta región remota de Australia decidió no encarcelarle al tener en cuenta como atenuante que abandonó la botella hace cuatro meses.