Los tibetanos que viven en el llamado “techo del mundo” pueden agradecer a un antecesor extinto por haberles legado un gen que les ayuda a adaptarse a la elevada altura, sugiere un estudio.
Algunas investigaciones en el pasado llegaron a la conclusión de que un gen en particular ayuda a la gente a respirar el aire tenue de la meseta tibetana. Ahora los científicos reportan que la versión tibetana del gen se halla en el ADN de los denisovanos, un antepasado del ser humano más cercano al Neanderthal que a los seres humanos modernos.