El general estadounidense James L. Jones asumió ayer el mando supremo de las fuerzas aliadas en Europa en un momento en el que la OTAN considera su papel en una eventual guerra contra Irak.
Este veterano de la guerra de Vietnam es el primer "marine" que se convierte en comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa (SACEUR), y lo hizo tras abogar, junto al secretario general de la OTAN, el británico George Robertson, a favor de que la Alianza apoye de un modo u otro a la ONU en el desarme de Irak, durante un encuentro con la prensa.
Jones relevó ayer al general estadounidense Joseph W. Ralston en una solemne ceremonia en el SHAPE -cuartel general de las fuerzas aliadas en Europa- en Mons, a unos 70 kms. de Bruselas, después de declarar que "la opinión de la OTAN será escuchada por todas las partes".
"Lo que se busca en cualquier coalición militar es compatibilidad, entrenamiento común, tácticas y procedimientos comunes, cosas en las que la Alianza lleva trabajando 50 años", dijo.
Según Jones, "el papel de la OTAN en Irak se determinará en las discusiones en curso y hay que ver qué nos depara el futuro".