Tres meses después que un general estricto asumió el mando de la base naval de Guantánamo, aumentaron marcadamente los intentos de suicidio entre los presos, según estadísticas.
El mayor general Geoffrey Miller asumió la dirección de la base en noviembre del 2002, cuando los interrogadores del lugar criticaron a su predecesor por su interés en el bienestar de los detenidos.
Entre enero y marzo del 2003, 14 prisioneros de la base trataron de suicidarse, según cifras del Pentágono. Ello representa más de un 40% de los 34 intentos de suicidio de 21 reos, registrados desde que la base se habilitó como prisión, en enero del 2002.