Por sus modales exquisitos y su buena presencia, Helg Sgarbi se ganó el sobrenombre de James Bond.
La prensa prefirió bautizarlo como el gigoló suizo. Ahora enfrenta lo que algunos califican como uno de los más sensacionales procesos de la historia judicial alemana.
Sgarbi, quien este lunes se declaró culpable de extraer dinero, mediante seducción y engaños, obtuvo millones de dólares de algunas de las mujeres más ricas de Europa, por lo que podría enfrentar hasta diez años de cárcel.
Sgarbi, de 44 años de edad, acudió a la Audiencia Provincial de Munich, donde su abogado leyó una declaración en la que reconoce que las acusaciones de la Fiscalía "son correctas".
Una de las víctimas -cuyo nombre sí trascendió por ser quien lo denunció con la Policía- está considerada como la mujer más rica de Alemania.
Susanne Klatten -casada, madre de tres hijos y de 46 años de edad- es heredera del imperio Quandt y la mayor accionista de BMW. Según la revista Forbes, tiene una fortuna valorada en más de 13.000 millones de dólares.
De acuerdo con informaciones de la prensa, Klatten y Sgarbi se conocieron en los Alpes en julio de 2007 y los primeros intentos de seducción fueron infructuosos, pero luego un posterior encuentro en Francia logró su cometido. Allí le arrancó siete millones de dólares para pagar supuestas deudas.