Irán reiteró su intención de controlar el ciclo ultrasensible de producción de combustible nuclear, anunciando la puesta en funcionamiento experimental de su fábrica de transformación de uranio, con lo que se arriesga a despertar sospechas de incumplir su compromiso de no enriquecer uranio.
"La fase experimental de las instalaciones de transformación de Ispahán ha comenzado y antes del fin de esta etapa, en los próximos 20 días, empezará la producción experimental de esta infraestructura", declaró el domingo por la noche a la televisión estatal el jefe de la Organización de la Energía Atómica iraní, Gholam Reza Aghazadeh.
La fábrica de Ispahán (centro de Irán) "producirá todas las materias primas necesarias" para la producción de combustible nuclear, añadió. Esta instalación utiliza un compuesto preparado con uranio en el cercano centro de Ardekán para producir UF6, Uo2 y uranio metálico, que pueden servir para enriquecer uranio.
Pero Irán se comprometió a suspender el enriquecimiento, satisfaciendo así una de las exigencias más reiteradas por la comunidad internacional, temerosa de que un programa civil pase a tener fines militares.
Una vendedora del mercado aseguró que había "visto más de 10 cuerpos en el suelo, muertos"; otras fuentes hablaban de dos o tres muertos.
En tanto, el Gobierno de EU condenó los atentados e insistió en la necesidad de avanzar en la cooperación antiterrorista. "Condenamos firmemente los actos de violencia sin sentido ocurrido en Uzbekistán", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher.