Cuba comenzó un proceso de normalización de viviendas estatales que tenían trabajadores como parte de sus prestaciones salariales y las cuales les serán dadas en propiedad a ellos o sus herederos.
La normativa, busca poner orden en un sector delicado de la realidad cubana y se suma a una serie de cambios dictados por el nuevo presidente Raúl Castro orientados a hacer eficiente y más confortable el sistema comunista de la isla.
Durante décadas las dependencias públicas ofrecían a algunos de sus empleados viviendas (a las cuales llaman "medios básicos") que por contrato debían pasar a manos de los trabajadores en un período de entre cinco y 20 años.
En teoría ,transcurrido ese tiempo las personas se "quedaban" con la casa o el Estado se comprometía a otorgarles una similar en propiedad, pero el proceso se volvió caótico debido a la crisis de la construcción, las jubilaciones anticipadas, la burocracia y los fallecimientos de titulares, entre otros.
Muchas veces el Estado no contaba con casas para cumplir sus convenios pero necesitaba la que tenía ese trabajador para su sucesor en el mismo puesto y la situación se volvía insostenible.
"La experiencia acumulada, la cantidad estimada de viviendas que arriban al término legal establecido para su desvinculación y la estrategia para la simplificación de trámites que se lleva a cabo, aconsejan la revisión para la desvinculación. en aras de mejorar los términos de solución con procedimientos expeditos", explicó la resolución firmada por el presidente del Instituto Nacional de Vivienda (INV) Víctor Ramírez.