El presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili, amplió el Estado de excepción a todo el territorio nacional y por espacio de 15 días, con el fin de poner orden en este país caucásico, escenario en los últimos días de protestas opositoras.
En un primer momento el primer ministro, Zurab Nogaideli, había limitado el estado de excepción a la capital, Tiflis, pero el ministro de Economía, Gueorguii Arveladze, precisó posteriormente que éste se extendía a todo el país.
Varios líderes de la oposición, que demandaban la renuncia irrevocable de Saakashvili, fueron detenidos en las últimas horas y podrían ser acusados de colaborar con los servicios secretos rusos, a los que el presidente acusó de formar un "gobierno paralelo" para usurpar el poder.
Cerca de 400 personas tuvieron que ser atendidas en distintos centros hospitalarios de Tiflis debido al impacto de las balas de goma y gases lacrimógenos utilizados por la Policía georgiana para dispersar los mítines opositores.
Fuerzas especiales georgianas asaltaron la sede del canal de televisión independiente Imedi, que retransmitió en directo cómo la policía dispersaba a los manifestantes, y que después interrumpió sus emisiones.