El Gobierno español confía en una pronta recuperación del diálogo y "las buenas relaciones" con Venezuela tras el enfrentamiento verbal protagonizado con el presidente de ese país, Hugo Chávez.
El jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, sostuvo hoy que en la clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana de Chile "España dio una respuesta adecuada a una actitud inadecuada del presidente de Venezuela", y que la sensatez pide ahora "recuperar el terreno perdido y las buenas relaciones".
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel ngel Moratinos, por su parte, afirmó -en una comparecencia ante una comisión del Senado (cámara alta del Parlamento)- que espera una "rápida recuperación" de la "normalidad diplomática y del dialogo".
"El interés del Estado, la defensa de nuestros intereses económicos y de los españoles residentes en Iberoamericana exigen una rápida recuperación de la normalidad diplomática y del diálogo con todos los países de la región. Este es el objetivo inmediato de la diplomacia española", indicó.
"Tenemos la convicción profunda, a partir de los gestos que se están realizando por todas las partes, de que será posible en un espacio de tiempo relativamente corto recuperarlas", agregó el ministro.
Ante las críticas al comportamiento político del presidente venezolano, el jefe de la diplomacia española pidió respeto, ya que -dijo- cuenta con la "legitimidad" de las urnas.
Moratinos trasmitió este mensaje durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Iberoamericanos del Senado en la que informó sobre los resultados de la reciente cumbre de Chile y del incidente entre el rey Juan Carlos y Chávez, después de que éste llamara "fascista" al ex presidente del Gobierno José María Aznar.
"Estamos en el camino correcto para superar la crisis", resumió luego en declaraciones a los periodistas.
Ante la petición del principal partido de la oposición, el conservador Partido Popular (PP), al que pertenece Aznar, de llamar a consultas al embajador español en Caracas, el ministro de Exteriores descartó la medida porque no favorece los intereses de España ni los de las empresas instaladas en Venezuela.
"Nunca nos hemos planteado la retirada y no lo vamos a hacer", dijo Moratinos, quien ha optado por el diálogo como vía para recuperar la sintonía con Venezuela y otros países críticos.
Como gesto de acercamiento, puso de relieve la "legitimidad" del Gobierno de Chávez y de las instituciones venezolanas, otorgada por el que consideró correcto desarrollo de las elecciones celebradas en este país desde 2003.
El senador del PP Alejandro Muñoz-Alonso dijo que definir a Chávez como un "gobernante legítimo" es un "insulto" a la democracia.
"Señor Moratinos, mucho cuidado con lo de la acreditación de las urnas. Porque (Adolfo, dictador alemán) Hitler ya llegó al poder con las urnas. Eso no justifica nada. Las urnas son un requisito necesario, pero no suficiente", señaló Muñoz-Alonso.
El incidente sigue siendo objeto de debate y de cruce de opiniones entre la clase política española.
El Rey "siempre está en su lugar", subrayó hoy el "número dos" del gubernamental Partido Socialista, José Blanco.
El líder del PP y candidato a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones de marzo, Mariano Rajoy, expresó de nuevo su apoyo al Rey y prometió que, si gana los comicios, reconducirá la "fallida" política exterior española con países como Venezuela y Cuba.
En el polo opuesto, el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, sostuvo que las palabras del Rey no fueron un "ejercicio de moderación" ni un "milagro de diplomacia".
Zapatero señaló, en un acto de presentación de un libro sobre su persona, que el incidente ha permitido que en todos los continentes del mundo sepan que existe esta Cumbre y "es evidente que la próxima tendrá una expectación notable".
Y explicó que tomó conciencia del impacto que había tenido el incidente en España cuando al volver a Madrid, tras su visita a Argentina y Uruguay, al ir a desayunar con sus hijas, una de ellas le recibió con un "por qué no te callas?", las mismas palabras que utilizó el Rey para dirigirse a Chávez.