LA RESOLUCIÓN adoptada por la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), que exige a Irán que suspenda sus actividades nucleares ultrasensibles, es "una resolución política adoptada bajo la presión de Estados Unidos y sus aliados", declaró ayer un responsable iraní.
"Esta resolución política adoptada bajo la presión de Estados Unidos y sus aliados no tiene base jurídica ni lógica, y es inaceptable", declaró Hamid Reza Assefi, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores iraní.
Los tres países europeos (Francia, Gran Bretaña y Alemania) que negocian con Irán actuaron "contrariamente a las negociaciones de estos dos últimos años y a los acuerdos" entre las dos partes, añadió Reza Assefi.
"La República islámica de Irán no renuncia a sus derechos legítimos e insiste todavía en disponer del control de la tecnología nuclear civil", subrayó la misma fuente.
La resolución fue aprobada por los 35 países del Consejo de gobernadores, el ejecutivo de la AIEA, después de tres días de arduas negociaciones y aplazamientos.
"Para promover la confianza, el Consejo de gobernadores considera necesario que Irán suspenda todas las actividades vinculadas al enriquecimiento" de uranio y "expresa su profunda preocupación" por el hecho de que haya decidido reanudar el proceso de conversión de uranio en su central de Ispahán.
El director general de la AIEA, Mohamed ElBaradei, prevé presentar el 3 de septiembre un nuevo informe en Viena sobre este expediente, que incluirá la respuesta iraní a la resolución.
"Irán no cederá y será productor de combustible nuclear de aquí a diez años", aseguró el jefe de la delegación iraní en Viena, Cyrus Nasseri.
Los Países No Alineados han expresado sus reservas sobre esta resolución, porque temen que pueda aislar y radicalizar a Irán, miembro del grupo.
Irán suspendió voluntariamente sus actividades vinculadas al enriquecimiento en noviembre de 2004 para facilitar las negociaciones con la troika europea, pero terminó por rechazar su propuesta.
Gobierno iraní rechaza la resolución de la AIEA
Está prevista una reunión de un comité de seguimiento a finales de agosto.