El gobierno argentino no se opondría a extraditar a Francia al ex marino Alfredo Astiz, uno de los represores más emblemáticos de la última dictadura militar (1976-1983), si así lo determina la justicia, indicó ayer el canciller Rafael Bielsa.
“Si el Poder Judicial dice que sí, que corresponde la extradición, yo no creo que el (Poder) Ejecutivo ponga obstáculos”, señaló Bielsa en una entrevista con Reuters.
La decisión del presidente Néstor Kirchner, quien por ley tiene la última palabra en las extradiciones, de que sean juzgados los cruentos crímenes cometidos por el gobierno militar, ya impulsó al Congreso a anular dos leyes de amnistía de la década de 1980 que exculparon a miles de represores.
Tras esa anulación, se reabrieron dos investigaciones que involucran a decenas de militares y policías. Pero aún se espera la decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre la constitucionalidad de las leyes de perdón para finalmente saber si esos juicios seguirán adelante en Argentina, o si los militares requeridos por otros países podrán ser extraditados.
Astiz, ex marino apodado el “ángel de la muerte”, está actualmente detenido por una de las dos causas que se reabrieron, al tiempo que Francia lo solicita por el secuestro y asesinato de dos monjas de ese país en la década de 1970. Su caso servirá para saber cómo seguirán los procesos.
“Me parece que (el proceso) está progresando por los cauces que tiene que progresar”, señaló Bielsa, distendido y fumando a los pocos minutos de haber abordado el avión para viajar a Cuba en misión diplomática.
“Tenemos que esperar que la justicia se expida respecto de la extradición y después lo va a resolver el Ejecutivo. Pero creo que está funcionando por los carriles institucionales correctos y las cosas se van a hacer como corresponde”, añadió.