El Gobierno de Cuba comunicó ayer a la Iglesia católica que otorgará licencia "extrapenal" al preso político Ariel Sigler Amaya, cuyo estado de salud es muy grave, y que trasladaría ayer a otros seis reclusos a centros penitenciarios de sus provincias.
Tanto Sigler como estos seis presos son miembros del llamado Grupo de los 75 disidentes encarcelados y condenados en la represión de la conocida como "Primavera Negra" de 2003.
Sigler Amaya, de 47 años y condenado a 20, se encuentra gravemente enfermo, padece una paraplejia y está ingresado en el hospital "Julito Díaz" de la ciudad de La Habana.
El anuncio de la excarcelación para Sigler y el traslado de los otros seis presos supone el segundo paso del Gobierno de Raúl Castro sobre los prisioneros políticos tras el proceso de diálogo iniciado en mayo con la jerarquía de la Iglesia católica cubana y que incluye este asunto, entre otros.
Entre las primeras reacciones de la disidencia interna de la isla, al conocerse la noticia, figura la de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) que criticó que el Gobierno "dosifique" y "alargue" las medidas sobre los presos. Además exigió la liberación incondicional de todos los presos políticos que hay en Cuba, unos 200 según esta comisión.