El gobierno español anunció ayer el relevo de tres altos cargos castrenses y negó que tuviera relación con los errores en la identificación de al menos 22 de los 62 militares españoles muertos en mayo de 2003 al estrellarse el avión Yak-42 que volvía Afganistán.
El consejo de ministros socialista de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó layer el relevo del jefe del Estado Mayor de la Defensa, Antonio Moreno Barberá, y de los jefes del Ejército de Tierra y del Aire, generales Luis Alejandre, y Eduardo González Gallarza, respectivamente, anunció la vicepresidenta primera del ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega.