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Gobierno y cocalero prueban poder en Chapare


El líder de los indígenas cocaleros, Evo Morales, y el gobierno del flamante presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, pulseaban su poder en el Chapare, otrora emporio de la droga en el centro de Bolivia, donde este lunes resonaban tambores de guerra por la erradicación de unas 2,000 hectáreas de coca residuales.
Tres días después de que la administración Sánchez de Lozada anunciara refuerzos a la tropa de unos 3,000 efectivos en el Chapare, escenario la semana pasada de violentos choques entre labriegos y uniformados que dejaron un herido y decenas de contusos, Morales admitió haber instruido "una vigilia en algunos puntos centrales para evitar la erradicación" de coca ilegal.
Uno de sus hombres de confianza, el dirigente sindical cocalero Feliciano Mamani, reveló que Morales -líder de la principal fuerza de oposición, el Movimiento al Socialismo- ordenó la conformación de autodefensas campesinas para contrarrestar la política antidrogas boliviana en el Chapare.
Morales negó en rotundo el carácter "armado" de las brigadas de vigilantes indígenas de plantaciones cocaleras.
"Evo no sólo aprobó a las autodefensas, sino que solicitará a las seis federaciones (sindicales) de Cochabamba (a cuya jurisdicción territorial pertenece el Chapare) que apliquen el mismo sistema", insistió Mamani.


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101 años de Panamá América

 
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